Me he quedado totalmente anonadado al leer esta noticia en el mundo: “Las pringles no son patatas fritas”. Os animo a que leáis el texto completo para que os llevéis las manos a la cabeza.
Quisiera desde aquí hacer un par de reflexiones y es que si lo que comemos no son patatas fritas (porque no tiene el suficiente porcentaje de patata) ¿qué narices estamos comiendo? y sobre todo, ¿por qué Procter&Gamble nos engaña diciendo que son patatas fritas? Si no lo son que no utilicen esa denominación en su publicidad (aquí tenéis una imagen de su página web en las que la que claramente las denominan patatas fritas)

Parece claro que esta hábil estrategia de la compañía está encaminada a ahorrarse unos durillos en impuestos en Gran Bretaña. Habrán echado cuentas y claro les tiene que salir realmente rentable la jugada pero ¿podrán los británicos demandar a Procter&Gamble por publicidad engañosa? Si es así mucho me temo que esta compañía puede arrepentirse al final de tener unos abogados tan “habiles”.