A estas alturas no tengo que volver a repetir que me encanta la publicidad, pero voy a volver a hacerlo: ¡Me encanta la publicidad! Sobre todo si en ella una bella señorita tiene secuestrado a un francés que juega en Inglaterra. Puma debería olvidarse de jugadores como Anelka o incluso de evitar publicitar cualquier prenda deportiva. Tan sólo necesitan que salga en pantalla esa chica diciendo su marca con voz sensual a mi ya me tiene ganado. Por cierto ¿quién es esa chica? Yo me la pido para Navidad!!!
Como el vídeo se ha podido ver en mil páginas web deportivas, os dejo con el making off que es bastante bastante mejor…
Hoy he recibido una de esas invitaciones de Facebook (otra de tantas) para unirme al grupo Spoonch. Y ¿qué es Spoonch? pues no tengo ni idea. Se publicita como la marca del “nada” pero la verdad es que vale para todo. Un restaurante puede ser spoonch, tu lugar favorito puede ser spoonch, esa tía que está tan buena puede ser spoonch…¿Palabra inventada o inteligente campaña de publicidad?
Esto me tiene muy mosqueado pero podría ser algo spoonchinante…
Publicidad, ese gran invento. Nunca me cansare de alabar la labor de todos esos publicitarios y expertos en marketing que son capaces de “reinventar” los productos “de siempre” para convertirlos en nuevas herramientas para la una sociedad moderna. Wilkinson nos “vende” su nueva maquinilla como la envidia de todos los bebés con un microsite que me ha resultado gratamente impactante. ¿Lucharás con tu bebé por los besos de tu mujer?
Ya sabéis lo mucho que me gusta la publicidad. He visto este anuncio en el que el móvil hace las veces de un moderno “Flautista de Hamelín” ¿Estás conectado?
Visto en: tonterias.com
Reconozco que, de vez en cuando, leo el blog de Alex Dantart (si ya lo se, estoy enfermo). Más que nada por el morbo de leer las tonterías que habitualmente se le ocurren a uno de los bloggers más leído de nuestro país (se encuentra en el top 50). La última: foto “graciosa” del desobitado precio de la gasolina (con plomo) super 97.

Gasolina que no se vende en España desde agosto del 2001. En vez de su precio (al paso que vamos no es descabellado) deberíamos hablar de cartel obsoleto. Si os fijáis en los logotipos de VISA Mastercard y Euro6000 queda claro que tiene muuuchos años, pero lo que llama la atención a Alex es el precio (no que no se gasten el dinero en sustituir o “apañar” el cartel).
Los coches “antiguos” que aún necesitan ese tipo de combustible utilizan un aditivo para poder proporcionar el plomo que requieren sus motores (pero también utilizan gasolina sin plomo 95).
Así que, querido Alex, en tu foto no inmortalizaste un error tipográfico, ni un descuido de algún empleado, ni las ganas del avispado empresario por “hacerse de oro” a consta de los sufridos consumidores, simplemente EL CARTEL ES VIEJO.